El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, concedió la Orden de la Libertad al atleta ucraniano Vladyslav Heraskevych, quien fue descalificado en los Juegos Olímpicos de Invierno de Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina tras competir con un casco que incluía fotografías de deportistas ucranianos fallecidos durante la guerra con Rusia.
La decisión fue formalizada mediante un decreto presidencial en el que Zelenski reconoció el “servicio desinteresado al pueblo ucraniano” del competidor olímpico, así como su “coraje cívico y patriotismo en la defensa de los ideales de libertad y los valores democráticos”. Heraskevych participa en skeleton, disciplina de descenso en trineo en la que los atletas compiten boca abajo a alta velocidad.
El conflicto surgió luego de que el Comité Olímpico Internacional (COI) le prohibiera utilizar el casco durante las pruebas. El organismo argumentó que su reglamento impide manifestaciones políticas en el marco de las competiciones olímpicas. Pese a la advertencia, el deportista decidió no sustituir el casco con el que buscaba rendir homenaje a compatriotas fallecidos tras la invasión rusa.
El Gobierno ucraniano, junto con el propio atleta y su equipo, defendió la acción al sostener que recordar a las víctimas de la guerra está en consonancia con los principios olímpicos de paz y no contraviene las normas establecidas. Desde Kiev se subrayó que el gesto tenía carácter conmemorativo.
Un portavoz del COI explicó que no se permiten este tipo de mensajes debido a la imposibilidad de abordar en los Juegos las injusticias derivadas de los aproximadamente 130 conflictos armados activos en el mundo.
Además, Zelenski y otras instituciones ucranianas cuestionaron que el COI haya autorizado la participación de atletas rusos como competidores neutrales, tal como ocurrió previamente en los Juegos de verano en París. Aunque los deportistas rusos no pueden competir bajo su bandera por las sanciones impuestas a Rusia tras la invasión de Ucrania, el Gobierno ucraniano mantiene su postura de que tampoco deberían hacerlo bajo estatus neutral. La condecoración presidencial coloca el episodio en el centro del debate internacional sobre deporte, guerra y normas olímpicas.