La historia de Jayden Boyd, mariscal de campo de Northeast High, dio un giro inesperado tras un episodio de violencia que marcó su vida y su carrera deportiva. En septiembre pasado, el joven de 17 años recibió un disparo que le fracturó la columna vertebral mientras se encontraba en una casa del vecindario de Frankford, en Filadelfia. Meses después, su recuperación y regreso al emparrillado lo llevaron a recibir un reconocimiento especial: dos boletos para el Super Bowl LX, obsequiados por Saquon Barkley, corredor estrella de los Eagles de Filadelfia.
El ataque ocurrió durante la madrugada, cuando Boyd y otros jugadores de Northeast pasaban la noche en casa de un entrenador asistente para evitar retrasos en el entrenamiento del día siguiente. Mientras jugaban videojuegos alrededor de la una de la mañana, comenzaron a escucharse disparos en el exterior. Boyd se arrojó al suelo de la sala, pero varios tiros atravesaron la ventana y uno de ellos lo impactó. El propio jugador recordó haber sentido de inmediato que había sido herido.
Elementos de la policía lo trasladaron al Hospital Universitario de Temple, donde fue sometido a una cirugía para extraer la bala que había fracturado su columna vertebral. Aunque el pronóstico inicial fue reservado, los médicos señalaron que la lesión pudo haber tenido consecuencias más graves. Boyd nunca perdió la capacidad de caminar y, tras la intervención quirúrgica, inició un proceso de rehabilitación que incluyó fisioterapia en el Hospital Infantil.
Pese a la gravedad del incidente, Boyd mantuvo el enfoque en su equipo. Al día siguiente del ataque, envió un mensaje a sus compañeros para asegurarles que estaría bien y para pedirles que se concentraran en el siguiente partido. Tres semanas después regresó a la escuela, aunque se perdió nueve encuentros de la temporada regular y observó desde fuera la eliminación de Northeast en los playoffs de la Liga Pública.
La recuperación avanzó de manera acelerada. En noviembre, los médicos le dieron el alta deportiva y autorizaron su regreso al campo justo a tiempo para el tradicional partido de Acción de Gracias. Boyd volvió a entrenar con hombreras después de más de dos meses y su retorno se concretó en el emparrillado, donde incluso consiguió una anotación por carrera.
La historia trascendió el ámbito colegial y llegó a oídos de Saquon Barkley. El corredor de los Eagles decidió reconocer el esfuerzo y la resiliencia del joven quarterback con una sorpresa. En un video difundido en redes sociales, Barkley aparece entregándole dos boletos para el Super Bowl LX, invitándolo a vivir el partido acompañado de un familiar, en un gesto que selló el vínculo entre una historia de superación y el máximo escenario de la NFL.