La participación del equipo estadounidense en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina quedó atravesada por una controversia política luego de que el presidente Donald Trump calificara como “auténtico perdedor” al esquiador de estilo libre Hunter Hess. El mandatario reaccionó así a declaraciones del atleta, quien admitió que le resultaba “un poco difícil” representar a Estados Unidos debido a su inquietud por la situación actual del país.
El comentario de Hess desató una fuerte discusión en redes sociales y provocó la respuesta directa de Trump en Truth Social. A partir de ahí, el debate se amplió hacia una cuestión de fondo: si los atletas olímpicos deben expresar posturas personales en el escenario internacional.
La doble campeona olímpica de snowboard Chloe Kim intervino públicamente en la polémica. Durante una rueda de prensa del equipo femenino de snowboard en la estación de Livigno, sostuvo que los deportistas estadounidenses tienen derecho a manifestar sus opiniones. “Estoy muy orgullosa de representar a Estados Unidos”, afirmó. Añadió que el país ha brindado oportunidades a su familia, pero subrayó: “También creo que tenemos derecho a expresar nuestras opiniones sobre lo que está pasando. Y creo que debemos liderar con amor y compasión, y me gustaría ver más de eso”.
Su compañera Maddie Mastro respaldó esa postura. Reconoció sentirse afectada por la situación en su país y declaró: “Es muy duro y siento que no podemos hacer la vista gorda ante eso”. Al mismo tiempo, señaló que representa a una nación cuyos valores asocia con “bondad y compasión” y destacó la importancia de unirse frente a la injusticia.
El medallista olímpico Gus Kenworthy, quien compite por Gran Bretaña, también quedó involucrado en el clima de confrontación tras revelar que recibió “mensajes horribles” por publicar un eslogan contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), aparentemente escrito con orina en la nieve.
La tensión política ha sido visible durante los Juegos, incluida la presencia de personal del ICE, organismo que enfrenta protestas en Estados Unidos después de que sus agentes abatieran a dos personas en Mineápolis el mes pasado. En la ceremonia inaugural en Milán, el vicepresidente JD Vance fue abucheado cuando apareció en las pantallas del estadio de San Siro.