Cuando ruede el balón en la Copa del Mundo de 2026, Guillermo Ochoa alcanzará una marca reservada para muy pocos futbolistas en la historia: disputar seis ediciones del torneo más importante del planeta.
El portero mexicano se unirá a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo como parte del reducido grupo de jugadores que han logrado mantenerse vigentes durante dos décadas en la máxima competencia internacional. La cifra adquiere mayor relevancia al observar el tiempo transcurrido desde su primera convocatoria mundialista.
Su recorrido comenzó en Alemania 2006. Entonces era un arquero que estaba por cumplir 21 años. Ahora, a semanas de llegar a los 41, se mantiene dentro de la Selección Mexicana y con la posibilidad de sumar una nueva participación mundialista.
La confirmación de su presencia en 2026 llevó al guardameta a repasar públicamente los momentos que han marcado una carrera construida a lo largo de 20 años. A través de su cuenta de X, destacó el significado que tiene continuar representando al país después de tanto tiempo.
“Hoy miro este momento con una enorme gratitud. Por todo lo vivido. Por todo lo que me ha dado el futbol. Y por la oportunidad de seguir representando a México después de tantos años. Si algo me ha enseñado este camino, es que los sueños no se cumplen una sola vez. Hay que luchar por ellos todos los días”.
Más que enfocarse en la edad o en los números, Ochoa señaló el proceso que existe detrás de cada llamado al equipo nacional. El arquero recordó entrenamientos, sacrificios y obstáculos que, según explicó, forman parte de una trayectoria que no suele reflejarse únicamente en una lista de convocados.
“Hoy no pienso en los años. Pienso en el camino. En el niño que soñaba con vestir esta camiseta. En las personas que hicieron posible ese sueño. En cada entrenamiento, cada sacrificio, cada caída y cada vez que hubo que levantarse para seguir adelante. Porque detrás de una convocatoria hay mucho más que una lista”.
El guardameta cerró su mensaje recordando el vínculo que mantiene con la camiseta nacional desde sus inicios y aseguró que la emoción permanece intacta pese al paso de los años.
“Hay una vida entera de esfuerzo, de aprendizaje y de amor por estos colores. Y hoy, ese mismo niño sigue sintiendo la misma emoción al ponerse esta camiseta. Con el corazón lleno. Con orgullo. Con gratitud. Por México… Siempre”.