junio 30, 2026

Noruega estuvo al borde de la prórroga, pero Haaland cambió el destino y la citó con Brasil 

Noruega estuvo al borde de la prórroga, pero Haaland cambió el destino y la citó con Brasil 

Cuando el empate hacía pensar que el boleto se definiría en tiempo extra, Erling Haaland apareció en el minuto 86 para cambiar por completo el rumbo del partido. Su anotación le dio a Noruega la victoria 2-1 sobre Costa de Marfil y aseguró la clasificación del conjunto europeo a los Octavos de Final del Mundial 2026, donde enfrentará a Brasil el próximo 5 de julio.

La selección noruega dejó escapar el control que había ejercido durante gran parte del encuentro y terminó obligada a resolver el pase en los últimos minutos, después de permitir la reacción del conjunto africano.

El dominio europeo se reflejó antes del descanso. Al minuto 39, Antonio Nusa rompió el empate con un disparo colocado cerca del ángulo izquierdo de la portería defendida por Fofana, ventaja con la que Noruega se marchó al medio tiempo tras controlar las acciones.

Sin embargo, el panorama cambió en el complemento. Noruega bajó la intensidad y dejó de buscar el segundo gol que le hubiera dado mayor tranquilidad. Esa postura permitió que Costa de Marfil adelantara líneas y encontrara espacios para acercarse con peligro.

La respuesta africana llegó gracias al ingreso de Amad Diallo. Al minuto 74, el atacante combinó una pared, ingresó al área, dejó atrás a varios defensores noruegos y definió frente al arquero para marcar el 1-1, resultado que devolvió la incertidumbre al partido.

Con el reloj acercándose al final y el tiempo extra cada vez más cerca, Noruega encontró la jugada que necesitaba. Haaland apareció dentro del área para empujar un pase preciso y convertir el gol que terminó definiendo la eliminatoria.

Además de sellar el pase a la siguiente ronda, el triunfo permitió a Noruega igualar su mejor participación histórica en una Copa del Mundo, al alcanzar nuevamente los Octavos de Final, instancia a la que también llegó en Francia 1998.

La clasificación desató una celebración inmediata en el Estadio de Dallas. Martin Odegaard hizo sonar el tambor y, uno a uno, jugadores y aficionados comenzaron el tradicional remo vikingo. Miles de personas acompañaron el festejo con el característico movimiento de brazos que simula remar, mientras el estadio vibró al unísono tras una victoria resuelta en los instantes finales