La atleta sudafricana Caster Semenya, doble campeona olímpica en los 800 metros, recibió este jueves una resolución definitiva del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que marca un giro significativo en su largo conflicto contra las normas impuestas por la federación internacional de atletismo. La Gran Sala del tribunal, compuesta por 17 jueces, concluyó que Semenya no recibió un juicio justo por parte de la Corte Suprema de Suiza, donde había apelado en contra del fallo del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) que la obligaba a reducir su nivel natural de testosterona para seguir compitiendo.
Semenya, quien se ha mantenido firme desde 2019 al negarse a someterse al tratamiento hormonal exigido por World Athletics, acudió a la sede del TEDH en Estrasburgo acompañada por su equipo legal. A la salida, definió el resultado como un mensaje claro a las autoridades deportivas: “Se trata de un aviso a los dirigentes de que la prioridad es la protección de los deportistas”, declaró.
El TEDH resolvió que las autoridades suizas vulneraron las garantías procesales básicas al desestimar la apelación de Semenya con un análisis que calificó como “limitado” y carente de rigor. La resolución establece que Suiza deberá pagarle 80 mil euros en concepto de costos judiciales y otros gastos derivados del proceso.
A pesar del fallo favorable, la atleta no obtuvo un reconocimiento completo. La Gran Sala rechazó declarar que fue víctima de discriminación, como sí lo había señalado una sentencia previa del TEDH en 2023, emitida por una instancia menor. Tampoco prosperaron sus argumentos sobre la violación a su privacidad y el derecho a un recurso judicial efectivo.
Semenya, quien ganó el oro olímpico en Londres 2012 y Río 2016, además de tres títulos mundiales en los 800 metros, ha sido una figura central en la discusión sobre el hiperandrogenismo en el deporte. Su condición, caracterizada por una producción natural elevada de hormonas masculinas, ha sido usada por la federación internacional para exigir tratamientos que limiten su rendimiento, algo que la atleta siempre ha rechazado por considerarlo una intromisión injustificada en su integridad física.
La resolución del TEDH no solo reactiva el caso al devolverlo al tribunal federal suizo en Lausana, sino que también pone en la mira a otras federaciones deportivas que han adoptado o están en proceso de modificar sus reglas de elegibilidad en competencias femeninas.
A través de redes sociales, Semenya compartió una imagen suya dentro de la sala del tribunal, acompañada por el poderoso símbolo de tres puños levantados, reflejo de su persistente lucha por justicia e igualdad en el deporte de alto rendimiento.