La Asociación Alemana de Fútbol (DFB) anunció que no boicoteará la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México, pese a las voces internas que habían propuesto esa opción como gesto político contra el presidente estadounidense Donald Trump.
En un comunicado oficial, el organismo destacó que la posibilidad de un boicot fue debatida por su comité ejecutivo, tras ser planteada la semana pasada por el vicepresidente de la federación, Oke Göttlich, quien también preside al club alemán St. Pauli. Göttlich había sugerido considerar esta medida en respuesta a diversas acciones y declaraciones de Trump que, según algunos críticos, han generado tensiones internacionales.
Sin embargo, la DFB subrayó que las discusiones sobre política deportiva deben realizarse en el ámbito interno y no en público, y que el boicot “no está actualmente en consideración”. El organismo resaltó su compromiso con el Mundial y con mantener la participación de la selección alemana en el torneo, insistiendo en que el fútbol tiene un papel unificador a nivel global.
En el comunicado, la federación manifestó: “Creemos en el poder unificador del deporte y en el impacto global que puede tener una Copa Mundial de la FIFA. Nuestro objetivo es fortalecer esta fuerza positiva, no impedirla”. Además, señaló que sigue en contacto con representantes de los ámbitos político, de seguridad, empresarial y deportivo para preparar la participación en la justa internacional.
Esta postura se produce en medio de un clima de debate más amplio en Europa sobre las políticas de Trump. Entre los motivos de tensiones figuran su intento de adquirir Groenlandia y amenazas de imponer aranceles a países europeos que se opusieron a esa idea, así como otras medidas controvertidas en política exterior y doméstica.
Aunque figuras como el expresidente de la FIFA Sepp Blatter han aconsejado a los aficionados que se mantengan alejados del torneo, la DFB confirmó que la selección alemana competirá en el Mundial, y su objetivo es que los aficionados de todo el mundo celebren un evento pacífico de fútbol en estadios y zonas de aficionados, similar a lo vivido en el Campeonato Europeo de 2024 celebrado en Alemania.
El rechazo al boicot coloca a Alemania en línea con otras posturas europeas que priorizan la participación deportiva, incluso en un contexto donde persisten preocupaciones sobre precios de entradas y posibles restricciones de viaje que podrían afectar a seguidores de varias naciones.