Un operativo judicial derivado de las protestas antigubernamentales de enero en Irán concluyó este jueves con la ejecución pública de tres personas, entre ellas Saleh Mohammadi, un luchador de 19 años que había representado a su país en competencias internacionales. Las autoridades iraníes los responsabilizaron del asesinato de dos policías durante las movilizaciones.
La ejecución se llevó a cabo mediante ahorcamiento y ocurrió después de que los tres detenidos —Mohammadi, Mehdi Ghasemi y Saeed Davoudi— fueran declarados culpables del delito catalogado como “guerra contra Dios”. De acuerdo con reportes de medios estatales iraníes, los acusados habrían atacado a los agentes “con cuchillos y espadas” en el contexto de las manifestaciones registradas en enero.
El caso ha generado reacciones de organizaciones defensoras de derechos humanos, que cuestionaron el proceso judicial. Señalaron que los detenidos no contaron con garantías básicas de defensa y denunciaron que las confesiones fueron obtenidas bajo coerción. Amnistía Internacional indicó que el procedimiento fue acelerado y careció de condiciones mínimas para considerarse un juicio justo.
Saleh Mohammadi había sido arrestado el 15 de enero durante las acciones de contención contra manifestantes opositores al gobierno. Antes de su detención, el joven atleta había obtenido reconocimiento deportivo al ganar la medalla de bronce en la Copa Saytev, celebrada en Krasnoyarsk, Rusia, donde participó en 2024 como integrante de la selección nacional de Irán.
Diversas voces han señalado presuntas irregularidades en el caso. De acuerdo con reportes citados por grupos de derechos humanos, Mohammadi habría sido sometido a tortura para aceptar su responsabilidad en los hechos que se le imputaban. Estas acusaciones se suman a las críticas sobre el manejo general de los procesos judiciales relacionados con las protestas.
El activista y atleta iraní Nima Far se pronunció sobre lo ocurrido en declaraciones a Fox News. “Su ejecución fue un asesinato político flagrante, parte del patrón de la República Islámica de atacar a atletas para reprimir la disidencia y aterrorizar a la sociedad”, afirmó. En el mismo posicionamiento, pidió la intervención de organismos deportivos internacionales para responder a estos hechos. “Irán debe ser excluido de las competiciones internacionales hasta que cese las ejecuciones de manifestantes y atletas, libere a los encarcelados en juicios fraudulentos y ponga fin a las represalias contra los competidores que se manifiestan o desertan”, declaró Far.
Las ejecuciones se producen en un contexto de tensión tras las protestas del 8 y 9 de enero. Según la agencia Human Rights Activists News Agency, durante esos días las fuerzas de seguridad en Teherán habrían causado la muerte de más de 7 mil manifestantes, en medio de operativos masivos de detención. Organizaciones internacionales advierten sobre la posibilidad de un incremento en las ejecuciones relacionadas con estas movilizaciones.