junio 06, 2026

El Mundial convertido en escenario de tensiones políticas y controversias fuera de la cancha

El Mundial convertido en escenario de tensiones políticas y controversias fuera de la cancha

Antes de que ruede el balón, el Mundial 2026 ya enfrenta dos focos de tensión que han colocado a Irán y Colombia en el centro de la conversación internacional. A diez días de su presentación en el torneo, la selección iraní permanecía sin la certeza de poder ingresar a Estados Unidos. La situación cambió durante la noche del jueves, cuando fueron aprobadas las visas para los futbolistas que disputarán la Copa del Mundo, según confirmó un funcionario de la Casa Blanca.

La autorización llegó después de varios días de incertidumbre. Horas antes, el embajador iraní en México, Abolfazl Pasandideh, había señalado que los permisos migratorios seguían pendientes. El retraso obligó a modificar la planificación de la selección, que decidió trasladar su campamento base de Arizona a Tijuana.

El ajuste no solo respondió a los problemas de documentación. También ocurrió en medio de la guerra que enfrenta a Irán y Estados Unidos, un contexto que ha convertido la participación iraní en uno de los temas más sensibles del torneo.

La selección tiene previsto llegar a Tijuana el domingo, tras vencer a Mali en Turquía. Desde territorio mexicano preparará su debut del 15 de junio frente a Nueva Zelanda en Los Ángeles. Después enfrentará a Bélgica en la misma ciudad y cerrará la fase de grupos contra Egipto en Seattle.

La presencia de Irán marca un hecho sin precedentes en la historia de los Mundiales. Desde la creación del torneo en 1930, nunca un país anfitrión había recibido a la selección de una nación con la que mantiene una guerra activa.

A la vez, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, informó a legisladores que no se permitirá integrar a la delegación iraní a personas relacionadas con la Guardia Revolucionaria. La medida podría alcanzar a jugadores que realizaron su servicio militar obligatorio en esa organización.

Mientras tanto, otra polémica acompañó la salida de Colombia rumbo al Mundial. Durante el acto de despedida encabezado por el presidente Gustavo Petro, las cámaras captaron gestos de incomodidad entre varios integrantes de la selección. La situación tomó mayor relevancia cuando James Rodríguez ignoró una solicitud de fotografía y saludo de Antonella, la hija menor del mandatario. El episodio se viralizó rápidamente y convirtió los nombres de Antonella y James Rodríguez en tendencia en la red social X.

La controversia escaló al ámbito político. La concejala Heidy Sánchez criticó la actitud de los jugadores y declaró: «Antonella es una niña a la que le gusta el futbol, su pasión por despedir a la selección era genuina, no tenían que ser unos cabrones».

La despedida del equipo colombiano coincidió además con una disputa judicial y política por el uso de la camiseta de la selección en actividades de campaña electoral, ampliando el clima de confrontación que rodea a la delegación antes de su llegada al Mundial 2026.